Musealización

Seguramente mucha gente ya se habrá preguntado por qué hay tan escasa presencia de pintoras en la primera pinacoteca nacional. Y esta pregunta nos lleva a formularnos otra pregunta, también un poco molesta: el papel de la mujer en la pintura y en general en el mundo del arte. Este papel que a menudo ha sido olvidado, y con frecuencia simplemente es ignorado por la sociedad. Podemos comprobar el escaso conocimiento de su existencia derivado de que la Historia del Arte, incluso en tiempos recientes, simplemente omite a la mujer. Esta misma tendencia la confirmamos en el tratamiento dado por el Museo del Prado a las obras pictóricas realizadas por mujeres.

Proceso de investigación

Es preciso echar muchas horas para rastrear la presencia de mujeres artistas a lo largo de la historia del Museo ya que además de las escasas obras que en la actualidad se encuentran expuestas, hay que tener en cuenta aquéllas que se guardan en el almacén, aunque varias de ellas han formado parte de la exposición en muchos momentos de su historia, y, sobre todo es preciso considerar las obras que se encuentran depositadas en diversas instituciones, que se conocen como “El Prado disperso”.
Lo que más sorprende de este enfoque que ignora a la mujer es que no se trata de algo heredado sino de una voluntad más reciente ya que a lo largo de esta búsqueda de obras realizadas por mujeres en el Museo del Prado encontramos que obras de pintoras que durante muchos años han colgado  de sus paredes, hoy han quedado relegadas al almacén, así como el hecho de que en las adquisiciones que se han realizado en los últimos treinta años, prácticamente no se encuentren obras realizadas por una mujer.

Hace ya cincuenta años que Linda Nochlin escribió su ensayo “¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas?” Y aun hoy desconocemos la respuesta y parece que seguimos sin encontrar mujeres que merezcan formar parte del “canon” de artistas de general reconocimiento que estén a la altura de figurar en las paredes de los museos, en las colecciones o en las páginas de los libros que cuentan nuestras historias

Es obligación de las instituciones, de acuerdo con la normativa vigente, visibilizar la obra de las mujeres en los museos y “promover la presencia equilibrada de mujeres y hombres en la oferta artística y cultural pública”, (Art. 26 LO.3/2007 de Igualdad efectiva entre hombre y mujeres), pero estamos acostumbrados a que lo que dicen las normas relativas a la igualdad no suele cumplirse; en general en el mundo del arte se apela a que sus criterios de selección están guiados por la “calidad”.

El comienzo de la Historia

El puesto que ocupa el Museo del Prado de primera institución cultural de nuestro país se fundamenta en la extraordinaria riqueza y valor artístico de sus colecciones. Su patrimonio fundacional está integrado por la denominada Colección Real cuya formación se remonta al reinado de Isabel la Católica, pero su definitiva vertebración se produce con los Austrias Carlos I y su hijo Felipe II, quienes vincularon sus obras de arte a la Corona.

Numerosas adquisiciones y el patronazgo regio favorecieron el enriquecimiento de la colección real a lo largo del siglo XVII, en especial durante el reinado de Felipe IV, para quien trabajaron algunos de los artistas españoles y extranjeros más relevantes de su tiempo.

Con la llegada de los Borbones en 1700 cambió el gusto y el momento artístico, una renovada imagen real unida a la intensa actividad constructiva y ornamental de los Borbones en los Reales Sitios contribuyeron a un gran enriquecimiento de los fondos artísticos de la Corona.

En el umbral del siglo XIX siguiendo el ejemplo revolucionario de apertura pública de las grandes colecciones históricas europeas, Fernando VII, apoyado por su esposa, la portuguesa María Isabel de Braganza, tomó la decisión de destinar el inacabado edificio diseñado por el arquitecto Juan de Villanueva para albergar el Real Museo de Ciencias Naturales a la creación de un Real Museo de Pinturas y Esculturas, que pasaría pronto a denominarse Museo Nacional de Pintura y Escultura y posteriormente Museo Nacional del Prado, que abrió por primera vez al público el 19 de noviembre de 1819.

La frecuente incorporación de obras procedentes de los Sitios y fundaciones reales, fue la tónica de la primera etapa del Museo bajo patrocinio real que concluye con la nacionalización de las colecciones tras la Revolución de 1868. En 1872 se integran los fondos del Museo Nacional de Pintura y Escultura, más conocido como Museo de la Trinidad, fundado por Isabel II en 1838, para alojar principalmente las obras procedentes de instituciones religiosas desamortizadas.

Desde su inauguración ha sido incesante el incremento de los fondos del Museo a través de donaciones y legados de particulares, así como de adquisiciones del propio Museo y nuevas adscripciones realizadas por el Estado, como la incorporación en 1971 de las obras del desaparecido Museo de Arte Moderno. Esta acumulación de colecciones, imposibles de albergar en su integridad en el edificio de Villanueva obligó, ya desde finales del siglo XIX, a depositar con carácter estable una gran parte de los fondos en instituciones públicas del Estado y representaciones diplomáticas en el extranjero; ese conjunto de obras se conoce como el Prado Disperso.

El año 1995 se produce la reordenación entre los dos grandes Museos nacionales mencionada anteriormente que viene a consolidar la situación lo que supuso el cambio de adscripción de la mayor parte de las obras que el Prado había acumulado de finales del XIX y del XX al MNCARS quedando las colecciones tal como se encuentran en la actualidad.

En la actualidad el Museo del Prado cuenta con una colección de aproximadamente 7.600 pinturas, 1.000 esculturas, 4.800 estampas y 8.200 dibujos, además de un amplio número de objetos de artes decorativas y documentos históricos.

¿Dónde Sofonisba Anguissola?

La presencia de mujeres artistas en El Prado es escasa, por no decir ínfima. Solamente tres pintoras cuelgan sus obras en el histórico edificio de Villanueva con un total de seis obras expuestas, aunque alguna de ellas sigue todavía figurando con dudosa atribución. Una de las “agraciadas”  es nuestra pintora.

4Sofonisba es la primera pintora por calidad y cantidad. La presencia de esta pintora que reúne cuatro de sus obras en la Sala 56 del Museo, puede parecer excepcional y realmente lo es, aunque es preciso señalar que sus obras, probablemente hoy estén expuestas porque anteriormente se atribuían a otros pintores de su época. En los últimos años tras la realización de los oportunos estudios y análisis, las obras se le han ido reasignando no sin cierta resistencia por parte del museo que sigue considerando una de ellas como atribuida y otra sigue figurando con su antigua atribución aunque se menciona la posibilidad de que pueda ser de Sofonisba. Es bien conocido que las obras de Sofonisba gustaban de forma especial a las personas retratadas y que en su tiempo era solicitada por las principales cortes europeas.

Las dos obras expuestas en la sala 56

El retrato de Ana de Austria y el del propio Felipe II,  uno de sus retratos mas famosos, en la actualidad son considerados obras indiscutibles de Sofonisba Anguissola pero hasta fechas relativamente recientes han figurado adscritos a otros pintores de la época.  Fueron tratados en otra entrada de este blog.

Y ¿en el almacén?

No podemos decir que los almacenes del Prado guarden una cuantiosa obra de mujeres, pero sí que varias de las obras de pintoras que en ellos se conservan han estado durante décadas expuestas al público y hoy se encuentran relegadas a la oscuridad del almacén; saliendo algunas de ellas de vez en cuando a cubrir huecos dejados por obras que el Museo cede a otras exposiciones.

Las pintoras cuyas obras se guardan en el almacén en la actualidad y que nos interesan por nuestro blog son:

3LUCÍA ANGUISSOLA (Cremona 1540c-1565)

Se trata de la segunda de las cinco hermanas de Sofonisba, todas ellas artistas que siguieron la estela de la hermana mayor y alguna de ellas dejó, como en este caso, algunas obras notables.
Su muerte prematura, a decir de la especialista Maria Kusche, nos privó de una pintora prometedora, tan buena al menos como lo fue su hermana.

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Retrato de Pietro Manna, médico de Cremona.

Retrato de Pietro Manna, médico de Cremona.  Pintado hacia 1557, es la única obra que el Prado posee de esta artista, obra que fue enviada a España durante la estancia española de Sofonisba, (1559-1573) con el tiempo pasaría a formar parte de la Colección Real. Se ha dicho que el personaje podría ser su abuelo materno, aunque también se ha apuntado que fuera un médico amigo de la familia. Vasari, que vio la obra en Cremona, la alaba en Las Vidas. Lucia firmó su cuadro en el brazo izquierdo del sillón como hija de Amilcar y adolescente.

A menudo podemos ver la obra expuesta en la Sala 56 sustituyendo al Felipe II de Sofonisba Anguissola mientras éste último viaja por distintas exposiciones.

SOFONISBA ANGUISSOLA

Aunque no se trata de una obra suya es preciso hacer una breve mención a un retrato de la tercera mujer de Felipe II que guarda estrecha relación con Sofonisba Anguissola.

La obra en cuestión es el retrato de Isabel de Valois  de Pantoja de la Cruz que es la copia de tres cuartos del realizado por Sofonisba Anguissola de cuerpo entero por encargo del papa Pío IV, hoy desaparecido.

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Isabel de Valois, Pantoja de la Cruz.

El original de Sofonisba fue copiado en muchas ocasiones tanto por Sánchez Coello como por Pantoja de la Cruz, pero tan solo Rubens fue fiel al original y la hizo de cuerpo entero.

Esta obra se expone con frecuencia para cubrir el préstamo de alguna otra de la Sala 56.
Actualmente el Museo dispone de otra obra de Sofonisba Anguissola de reciente adquisición: Se trata del Retrato de Giovanni Battista Caselli, poeta de Cremona, adquirida en Mayo de 2012 por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte por 60.000€ a la Galería Caylus y asignada al Museo del Prado en Septiembre de 2012 tras su restauración. La historia de esta obra y su entrada en el Museo del Prado puede leerse en otra entrada del blog.

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La información de este artículo parte de la Asociación de Mujeres en las Artes Visuales MAV. http://www.mav.org.es.

Las fuentes de información consultadas han sido, principalmente:

  • Galería online del Museo del Prado
  • Enciclopedia Online del Museo del Prado
  • Notas al Catálogo del Museo del Prado de Jose Antonio Gaya Nuño en el Boletín de la Sociedad Española de Excursiones T.58, año 1954 [Págs.100-142]