Otro aspecto muy interesante en Anguissola: la frecuencia y profundidad con que se dedicó al autorretrato. Desde Duero hasta Rembrandt, es la artista -femenina o masculina- que más veces se representó a sí misma. La mayoría de estas obras corresponden a su etapa italiana de juventud, durante la década de 1550, y son varios los motivos que pueden confluir en su temprano interés por el género. Desde un punto de vista práctico, era ante todo un medio sencillo y en absoluto comprometido de encontrar una modelo para sus obras. Sus autorretratos, especialmente los hechos en miniatura, constituían además un excelente soporte publicitario, y ese es precisamente el uso que les dieron su padre Amílcare y ella misma, enviándolos a diversas cortes y personajes de relevancia. Estas piezas eran a la vez una muestra de su maestría pictórica -lo que las convirtió rápidamente en objetos de coleccionista- y de su apariencia personal, que, según fue aumentando su notoriedad, provocaba un interés creciente.

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Sofonisba Anguissola. Self-Portrait (Round), c. 1556

El mejor ejemplo de esto es la miniatura (Boston, Museum of Fine Arts) en la que el disco que oculta su cuerpo muestra un misteriosos anagrama, y una inscripción que declara su autoría e identidad. Son excelentes también las de Viena (Kunsthistorisches Museum), Milán (Pincoteca di Brera) o París (Fondation Custoida). Algunas son miniaturas, otras son  obras de pequeño formato. Participan del gusto manierismo por el autorretrato, con algunas menciones explícitas a su realización mediante un espejo. En ellas se representa circunspecta, segura, sobriamente vestida, algo inusual en una joven soltera de su rango. Estos retratos enfatizan su cultura -a veces tien un libro en las manos- y su modestia, a la vez que mira de forma franca y directa al espectador. Otras variantes la muestran tocando el virginal o espineta, un instrumento de teclado que formaba parte de las habilidades deseables en una dam aristocrática: así en los retratos en Althorp (colección del duque de Spencer) y Nápoles (Museo di Capodimonte).

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Sofonisba Anguissola autorretrato. Lancut, Polonia.

En dos autorretratos, especialmente interesantes, hace referencia a sus aptitudes pictóricas. El del castillo museo de Lancut (Polonia) la muestra con la misma indumentaria sobria, pero en pleno acto de pintar una Madonna con el Niño, rodeada de sus instrumentos de pintora. Si por una parte insiste en su virtud -mediante una muestra de su devoción religiosa- a la vez se declara a sí misma como pintora no solamente de retratos, sino también de composiciones religiosas, ampliando así el espectro de sus aptitudes artísticas. Sin embargo, su autorretrato más fascinante es el de Bernardino Campi retratando a Sofonisba Anguissola (Siena, Pinacoteca Nazionale): una verdadera creación metaartística, a la vez que un homenaje a su maestro. Nos da la medida de Anguissola, de su reflexión sobre el retrato, en tanto que constituye el testimonio de una mujer artista que hace objeto de la representación a un pintor varón, quien a su vez está retratándola a ella. Se ha señalado cómo subvierte así la convención, típica del Renacimiento, de la imagen femenina como una metáfora del arte pictórico en sí. Es decir, en fechas muy tempranas, nuestra artista no sol ose adapta a los condicionantes prácticos que la incitaban hacia el autorretrato, sino que también juega con los límites del género, desde una clara voluntad de mostrarse a sí misma de una manera muy marcada e individual.

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Bernardino Campi retratando a Sofonisba Anguissola. Siena, Pinacoteca Nazionale.

Su incorporación a la corte española motivó una disminución en el número de autorretratos. Como ya se ha dicho en otra entrada en este blog, su éxito y su dedicación a la reina le dejaban poco tiempo, y además ya no eran necesarios los anteriores esfuerzos por darse a conocer.

Bibliografía:

– Patricia Costa, “Sofonisba Anguissola’s Self-portrait in the Boston Museum of Fine Arts”, Arte Lombarda, 1999, núm. 125, pp. 54-62.

– Mary D. Garrafa, “Here’s Looking at Me: Sofonisba Anguissola and the Problem of the Woman Artist”, Renaissance Quarterly, vol. XLVII, núm. 3, 1994.